Una familia marroquí de Driouch que esperaba recibir los restos de un hombre que fue hallado muerto, al parecer por causas naturales, el pasado jueves en el barco Sorolla a su llegada a nuestra ciudad, se llevó ayer una desagradable sorpresa al encontrarse que se había enviado el cadáver de otra persona que falleció el viernes en nuestra ciudad y con la que no tenían ninguna relación, según avanzó ayer Onda Cero.
Según fuentes consultadas por El Faro, cuando el barco atracó en Melilla, había un hombre de cierta edad en una butaca que parecía que estaba dormido pero cuando el personal intentó despertarle, no obtuvo respuesta. Tras certificar un médico la muerte, el juez ordenó que se le practicara una autopsia, por lo que el cadáver fue llevado al depósito del cementerio municipal. La víctima había residido en Bélgica varios años.
La familia del marroquí reclamó el cuerpo del hombre hallado en el barco pero los restos que le han llegado son, al parecer, los de un hombre que murió en nuestra ciudad también por causas naturales al día siguiente de que se produjera el hallazgo en el buque.
Tras darse cuenta del error, la familia marroquí ha solicitado la devolución del cádaver y poder llevarse los restos correspondientes a su familiar.
El caso está en manos del juzgado, quien deberá esclarecer los hechos y determinar qué ocurrió para que se intercambiaran los cuerpos.
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