Opinión

Todo es mentira

"Ni con todas las mentiras va a conseguir sobreponerse a una verdad sencilla y rotunda de esta democracia y de nuestra Constitución que verá reflejada en el tablero luminoso del Congreso”, fueron la palabras de Sánchez a Feijóo en el debate de investidura en la que el Parlamento le revalidó la confianza como Presidente del Gobierno por 179 votos a favor y 171 en contra. Exactamente lo que llevamos esperando que ocurra desde la misma noche electoral, un voto más, un voto menos. 118 días han pasado para que todo quedara como nuestro sistema democrático prevé, no porque el análisis político cuente con una bola mágica, sino porque las elecciones traducen el resultado de muchas esperanzas, deseos y miedos; una fe en la política y el en el sistema democrático, cuyas reglas del juego se fijaron con la aprobación de la Constitución Española el 6 de diciembre de 1978.

Vamos a desgranar las verdades y las mentiras vertidas estos meses teniendo como referente y marco jurídico la C.E. La primera mentira, que Feijóo hubiera ganado las elecciones. Nuestro sistema democrático, una monarquía parlamentaria, prevé que los españoles elijamos a nuestros representantes a Cortes Generales. Gana las elecciones quien suma mayoría absoluta de esos representantes en votación de investidura en el Congreso de los Diputados. Es decir, quien cuenta para ser investido presidente al menos con la mayoría de votos a favor, si en una primera votación no se cuenta con el apoyo de más de la mitad de la Cámara. Esto lo conocen a la perfección los grupos políticos de PP y Vox, pero llevan meses mintiéndonos y contándonos otra cosa. Incluso probando a una investidura que sabían abocada al fracaso desde el 23J.

Mentira es que Feijóo no haya querido ser presidente. Sabía desde el primer momento que su investidura dependía de los votos de Vox y que esa era una línea roja no dispuesta a ser traspasada por la mayoría del resto de grupos políticos. Se vio en la investidura fallida, que solo contó con el apoyo de tres grupos parlamentarios, sumando 4 votos menos de los necesarios en primera votación y más votos en contra en segunda. Lo que no han querido explicar nunca es porque esos siete grupos restantes no estaban dispuestos a sumar con los actuales socios de Gobierno del PP en ayuntamientos y autonomías. No ha habido mucho que esperar para comprobarlo estos días en las calles de las principales capitales del país. La mayor parte del pueblo español no desea y tiene miedo a un Gobierno de ultraderecha.

Mentira es que ese posible Gobierno de ultraderecha garantice mejor la igualdad de todos los españoles. Se ha visto en todas las medidas que se llevan cuatro años aprobando para conseguir la igualdad efectiva. En el voto en contra de PP-Vox de la reforma laboral, que ha mejorado de forma histórica los datos de desempleo y la estabilidad de los contratos laborales. En el voto en contra de PP-Vox al incremento del Salario Mínimo Interprofesional para salarios más dignos de todos los españoles. En el voto en contra de PP-Vox al Ingreso Mínimo Vital para que muchos españoles puedan abandonar las cifras de pobreza. En el voto en contra de PP-Vox para que los estudiantes de las familias más desfavorecidas puedan contar con más y mejores becas que les ayuden a no fracasar y abandonar el sistema educativo, y tener más oportunidades de futuro. En el voto en contra de PP-Vox al escudo de medidas sociales para hacer frente a la crisis sanitaria de la COVID y la crisis inflacionista de la Guerra de Ucrania. En el voto en contra de PP-Vox para la subida de las pensiones conforme al incremento de los precios y recuperar la hucha para el futuro de las mismas que Rajoy se cargó. En el voto en contra de PP-Vox para eliminar el copago farmacéutico y recuperar la universalidad de la Sanidad. En el voto en contra de PP-Vox al bono cultural, al alquiler joven, al bono transporte, etc. Me faltan páginas para enumerar los votos en contra de PPVox para la igualdad de todos los españoles en el Parlamento.

Mentira es que la Ley de Amnistía no sea constitucional. Está por ver lo que sentencia el TC a un posible recurso, pero lo que es un hecho es que con esa Ley ERC y Junts regresan al marco constitucional y abandonan la unilateralidad de cualquier posible intento de referéndum de independencia. Y para muchos españoles es muy esperanzador ese nuevo escenario de convivencia en nuestro país, únicamente ensombrecido por la violencia en las calles incendiadas estos días por la extrema derecha.

En el plano democrático y constitucional son muchas las mentiras vertidas por PP-Vox estos meses. Sería bueno para la recuperación de la normalidad que asumieran, primero, su derrota electoral y, segundo, que Sánchez fue investido presidente con toda a legalidad y la legitimidad que nuestra Constitución ordena.

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