Categorías: Medio ambiente

Las zonas de baño que no se respetan incrementan el riesgo y el trabajo de los socorristas

Se pasan horas advirtiendo de la prohibición de meterse en determinadas zonas del mar.

Las playas de Melilla cuentan con una zona habilitada para el baño, que llega hasta las boyas. Detrás de esta línea hay delimitado un carril para el tránsito de embarcaciones, que llega hasta la red desplegada para evitar la entrada de medusas. Los trabajadores del Servicio de Salvamento y Socorrismo de las playas de Melilla, de la empresa Carmelo Martínez Lázaro S.L., lamentan que cada verano y a diario, tengan que llamar la atención a numerosos bañistas que superan las boyas.
Un responsable del equipo comenta a El Faro de Melilla que el procedimiento para localizar a estos bañistas empieza en las torres de los socorristas. Éstos avisan por radiofrecuencia a la lancha o a la moto de agua que se encuentre de patrulla, que acude al lugar para intentar que la persona en cuestión abandone esta parte en la que está prohibido el baño.

Autoridad
Los socorristas denuncian que esta situación se repite en cuanto se dan la vuelta. Dicen conocer a muchos de los que superan la línea de seguridad por haberles advertido en otras ocasiones y sin embargo siempre alegan que desconocen el hecho de que sea ilegal bañarse allí.
Lo que realmente lamentan es, por tanto, el escaso impacto de su papel, puesto que pueden llamar la atención a estos ‘bañistas ilegales’ y avisar a la Guardia Civil en caso de que su comportamiento sea reiterativo, pero no les es posible hacer más para evitar estas situaciones, que dicen que se ponen en riesgo.

Riesgo
Los trabajadores de Salvamento y Seguridad comentan que el peligro que corren las personas que superan la línea de boyas es elevado, puesto que una embarcación puede pasar y no ver al bañista, dado que con el oleaje no se distingue bien.
Otro de los socorristas comentó El Faro que durante la mañana de ayer localizó a dos chicas jóvenes nadando en el carril de tránsito de embarcaciones. Al acercarse para llamarle la atención, vio que entre ellas se encontraba un bebé de a penas un año. El trabajador explica que una ola podría llegar a ahogar a un cuerpo así de pequeño.

Sin respeto por el carril de varada de la orilla

El carril de varada de embarcaciones en la orilla de la playa es otro de los puntos que los socorristas dicen que no se respeta. Aseguran estar hartos de llamar la atención a personas que, según ellos dicen, saben perfectamente que no pueden estar allí.
Este carril está delimitado por unas boyas, señaladas por una verde y otra roja. Así pues, cuando la propia lancha zodiac de los socorristas llega a la orilla, ellos mimos van apartando con sus advertencias a los bañistas, que se resignan, puesto que según comentan, ya saben que no pueden bañarse en esta zona.

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