Opinión

Diccionario para una pandemia. Tomo VI-I

Queridísimos. Empezamos este sexto tomo del diccionario pandémico y me gustaría hacer una aclaración previa: mientras no cesen las ocurrencias y neologismos inventados por los actores de esta tragedia, seguiremos editando tomos.

Su fin sólo Dios (que como todo el mundo sabe es el Gran Poder) lo conoce.

Es una lástima que tengamos que recurrir al empezar a la conocida sentencia del gran Chesterton: “La política es el arte de buscar problemas donde no los hay, encontrarlos, hacer el diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados”.

Así es, en efecto; mirando en derredor, qué vemos que no sea postureo, insolencias, mentiras, falta de debate, el parlamento cerrado, descontrol sanitario, derrumbamiento del Estado, indefensión de la Corona, revueltas patrocinadas desde el Gobierno. Signos y síntomas de una sociedad muerta.

Así están las cosas y lo peor es que el diagnóstico sigue siendo equivocado por las llamadas élites y el tratamiento de las cosas, peor.

Me entristece empezar así, pero es lo que hay, por mucho que se imite al avestruz.

A ver si sois capaces

... De adivinar lo que sigue.

“Yo echo de menos. Yo he hecho la tesis, que es la psiquiatrización del cuerpo de la mujer, es decir, lo primero es la constitución del sujeto agente como mujer, es la problemática que sigue ahora mismo en la economía actual, la concepción de una política positiva y la imposibilidad de evadir el carácter corporal de la perfomatividad”.

Esto, tal cual y más cosas, constituye la intervención de una ponente, en una reunión organizada por doña Irene Montero (conocida metafísica), para tratar ¡de las hipotecas!, véase como estamos, dejados de la mano de Dios, si no os lo creéis, me podéis pedir el vídeo por privado y os lo envío para vuestro conocimiento y aplicación.

Grupo etario

Máxima carajotada cursi, puesta en circulación por los mamandurrias de la OMS, para referirse a la división por edad de los tramos del personal pendientes de vacunación, contra el vírico invasor (es decir, casi toda España y parte del extranjero).

Con la de cosas que hay que hacer y estas tribus sin romanizar, que acampan en la OMS inventando cursiladas para demostrar su sapiencia, con lo bonito que es hablar en español y decir ‘tramos de edad’, lo peor es que el triquitraque lingüístico ya ha prendido mecha en España y Francia.

Debe ser por eso por lo que el señor Sarkozy está condenado a cárcel, por eso y porque no es masón.

Indepandemia

Este término es de Gutiérrez, servidor, lo traigo, después de ver durante ocho días los destrozos organizados por las tribus separatistas, tras asolar la antaño civilizada ciudad de Barcelona, convertida hoy en un villorrio, ocupado por los enemigos de la civilización.

Era muy ‘edificante’ contemplar el intento de cremación de un policía por parte de las hordas, después de incendiar el furgón policial.

En el mientras tanto, el reguero liberticida se extendía por otras ciudades del ‘estao’ (concepto extraído del pedregoso lenguaje de la portavoz del gobierno).

Total, que ya estamos en la ‘nueva normalidad’, con todos sus avíos (como los buenos pucheros).

Emergencia planetaria

El concepto viene rodando desde hace mucho tiempo y además tiene muchos adeptos entre científicos mahoríes, científicos de la universidad de Valencia, asistentes a la cumbre de acción climática, esforzados paladines de la NASA y otras gentes preocupadas por los novísimos y postrimerías de las que tanto nos hablaban, cuando estudiábamos Catecismo de la Iglesia Católica, allá por el pleistoceno.

Ahora se ha sumado al coro y como solista, la ONU, organización de la que los españoles solemos tener un concepto nebuloso y desde luego ingrato.

El tenor incorporado ha pedido “paz con la naturaleza, ante la triple emergencia planetaria” y nos “indica el camino hacia un mundo más seguro”, según el jefe de aquellas tribus, don Antonio Guterres, con quien no guardo parentesco alguno.

Lo peor es que en mayo se celebrará, si el virus no lo impide, una conferencia sobre biodiversidad en Kunming, China comunista, para “hacer las paces con la naturaleza”, con lo que los derechos humanos estarán más que garantizados.

A todo esto de los bombardeos a Siria ordenados por el señor Biden, no se habla, ¡qué se va a hablar!

Franco Pardo

Traigo a este caballero, de nombre don José Manuel, porque es un distinguido prohombre del régimen que detenta el cargo de Delegado del Gobierno en la taifa madrileña, es un ejemplar caracterizado por sus bandazos a la hora de dictar las ordenanzas.

Recientemente, ordenaba autorizar las manifestaciones del 8M, siempre que los asistentes no superaran los quinientos.

El jueves último dictó otra, suspendiendo las mismas por motivos de “salud pública”.

A la hora de escribir esta entrada no se han producido las reacciones de repulsa contra Franco Pardo en la prensa, si bien justifican la decisión con el consabido tirito a la Comunidad de Madrid al afirmar que esta “es la Comunidad con el mayor índice de contagiados”.

¡Todo sea por Dios! Podría hacer encajes de bolillo con los apellidos del poncio madrileño y su ímpetu para prohibir manifestaciones, lo dejo para otra ocasión, además, si encima también es gallego, oriundo de la noble Villa de Monforte de Lemos, mejor es guardar un piadoso silencio.

Que no le falte agua al elefante.

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