Categorías: Editorial

De lo sanitario a lo político

La Comisión Islámica de Melilla (CIM) rompió ayer su silencio conciliador en torno a la polémica sobre la prohibición de entrada de corderos de Marruecos en la ciudad para la celebración del Aid El Kebir e hizo público un documento que El Faro reproduce íntegramente en su página 6, titulado ‘En defensa de nuestras tradiciones’.

Leído el texto queda en el aire una pregunta obligada: ¿apoya o no apoya la asociación mayoritaria entre los musulmanes de Melilla la manifestación del sábado contra el veto a los borregos marroquíes en la ciudad tras el brote de fiebre aftosa en Marruecos?
De momento, no hay respuesta clara. Ya el presidente de la CIM, Driss Mohamed Amar, dijo en declaraciones a este periódico que a nivel personal, él no considera que estos días previos a la Fiesta del Sacrificio sean los ideales para movilizar a la gente.
De su carta de ayer se desprenden varias ideas meridianamente claras: el delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, no ha contestado al escrito que la Comisión Islámica le envió el pasado día 2 pidiéndole que agotara las vías administrativas antes de dar un no rotundo a la entrada de borregos marroquíes por la frontera de Melilla.
En segundo lugar, ve legítima la manifestación convocada el sábado por el Voluntariado Islámico de Acción Social, pero pide a los participantes respeto.
Y, en tercer lugar, sale en defensa de los empresarios que van a traer borregos de la península para que quienes quieran celebrar la fiesta, puedan hacerlo. Viene, discretamente, a censurar la opinión de algún imán que criticó a los ganaderos y los acusó de querer hacer el agosto a costa de las tradiciones.
El escrito del presidente de la Comisión Islámica llega el mismo día que el vicepresidente del Gobierno, Manuel Ángel Quevedo, abrió la puerta a negociar en el futuro un resquicio legal para que los melillenses puedan celebrar el Aid El Kebir con corderos traídos de Marruecos antes de que pasen los dos años que fija la ley para permitir la entrada de animales procedentes de un país donde se ha dado un brote de fiebre aftosa.
Poco menos que vino a tranquilizar a la opinión pública después de que la consejera de Sanidad, Paz Velázquez, hablara de que los borregos marroquíes no volverían a entrar por la frontera hasta 2018.
Ayer el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, hizo desde Madrid una advertencia al líder de CpM, Mustafa Aberchán, a quien pidió que parara “los disparates” que atentan contra la convivencia en nuestra ciudad.
También lanzó  Imbroda un dardo a la ONG VIAS, que ha solicitado autorización para una segunda manifestación, que prevé celebrar el mismo día que empieza la Feria de Melilla. Desde el Voluntariado Islámico le piden al Gobierno que no crispe y la dimisión de Paz Velázquez.  Un tema sanitario se ha convertido ya en tema político.

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